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7 terrores de los hombres en la cama

Amigo Flash


Se trata del miedo más común del sexo masculino, nada habla peor del concepto de “virilidad” que una eyaculación repentina e involuntaria. El temor por fallar en ese instante es especialmente intenso cuando la excitación es demasiada y los movimientos aumentan en velocidad y repetición. Nada podría arruinar un instante tan erótico como terminar antes y todo hombre lo sabe.

Que el amigo no se levante

A pesar de que se trata de un padecimiento poco común en los hombres jóvenes, la dificultad para conseguir una erección ronda la mente masculina como un fantasma capaz de crear un enredo psicológico lo suficientemente intenso como para hacerlo realidad.

No tener experiencia

Una mujer segura de sí misma siempre supondrá un reto mayúsculo para cualquier hombre, aún más durante el sexo. La inexperiencia y falta de técnica para satisfacer a su pareja es un temor prolongado en la mente de cualquiera que intenta hacer sentir bien a su pareja. Esta incertidumbre es mayor cuando se trata del primer encuentro sexual entre ambos y la mujer toma un papel pasivo o incapaz de comunicar lo que le gusta.

Comparaciones 


La inseguridad puede generar un estado vulnerable en todo hombre, sobre todo si su pareja tiene más experiencia que él, las fastidiosas comparaciones (¿seré mejor que su ex?) pueden convertir un momento erótico en un desastre.

Experimentar 

Muchos hombres están poco dispuestos a experimentar con su propia sexualidad y pueden asustarse cuando su pareja propone algo nuevo o toca en un sitio que le hace sentir incómodo.

No satisfacer a su pareja


Dar el mejor esfuerzo y no conseguir que su pareja desborde placer es uno de los temores masculinos más comunes durante el sexo.  Pocas cosas son peores que mirar a su compañera sexual inexpresiva, distraída o decepcionada del encuentro.

Romper tu amiguito 


Nada peor durante el sexo que una fractura del cuerpo cavernoso del pene o la ruptura del frenillo, el pliegue que une el glande con el prepucio. Sufrir una lesión sexual puede convertirse en una preocupación real mientras el sexo sube de intensidad y se hace más salvaje. Las posiciones donde la mujer controla la penetración encima del hombre conllevan un mayor riesgo.