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Qué hacer si te encanta el sexo oral, pero a tu pareja no.

Por increíble y necesario que sea el sexo, las parejas no suelen concordar en gustos. Lo que a uno le gusta, a la otra le parece desagradable o incómodo, así que las experiencias se ven limitadas y se cae en la monotonía.

  • Pedir. Tal como lo decía tu abuelita: “En el saber pedir está el dar”. Debes buscar la forma de que tu pareja entienda por qué ésta es una experiencia importante para ti, y que den con alternativas que hagan que ese momento sea placentero para los dos.
  • Sabor. Si a tu pareja le molesta el sabor y olor de tus genitales, pueden integrar lubricantes y/o condones de sabor.
  • Alternativas. Acuérdate que cuando se trata de tu sexualidad, por cada “no” que des, debes proponer un “Sí”. Es decir que por cada cosa que no estés dispuesta a hacer o intentar (como el cunnilingus o la felación), debes proponer una alternativa, algo que te gustaría probar. El chiste es que no limites a tu pareja, sino que le des opciones.
  • Higiene. Darse una enjuagadita antes de entrar en acción ayudaría mucho a evitar el problema de los malos olores y sabores.
  • Baño. Para entrar en calor, pueden matar dos pájaros de un tiro y bañarse juntos. Además de asegurarse de que el otro se lave bien aquellito, pueden aprovechar el calor y la humedad del momento.
  • Previo. Al igual que con la penetración, no puedes irte directo por el premio mayor. Usa tu boca para reconocer el territorio, juguetea con las zonas aledañas. Así dejas que tu pareja se mentalice y espere con ansias el contacto con tu lengua.
  • Calma. ¿Alguien te está correteando? Tómatelo con calma. Deja que las cosas fluyan poco a poco.
  • Imaginación. Seguramente, debes de tener ganas de hacerle algo diferente a tu pareja. Prueba esos movimientos y sorpréndela.
  • Comodidad. Para maniobrar a gusto, deben estar cómodos; así que busquen una postura que les permita disfrutar la experiencia al máximo.